AmenSoli Deo Gloria · Toda la gloria a Dios
  1. Inicio
  2. Blog
  3. Los dones del Espíritu Santo: qué son y cómo se manifiestan hoy
Espíritu Santo

Los dones del Espíritu Santo: qué son y cómo se manifiestan hoy

El Espíritu Santo no es una fuerza impersonal ni una simple influencia: es Dios mismo, la tercera persona de la Trinidad, que vive en los creyentes y actúa en la Iglesia. Una de las maneras en que el Espíritu obra es a través de dones, capacidades que Dios concede por gracia para edificar a su pueblo y dar testimonio de Cristo en el mundo. Pocos temas despiertan tanto interés, y a veces tanta confusión, como los dones del Espíritu Santo.

En este artículo explicamos con sencillez qué enseña la Biblia sobre estos dones, cuáles son, cómo los han entendido las distintas tradiciones cristianas y cómo podemos buscarlos y ejercerlos con humildad y amor. Para los dones de servicio y ministerio descritos en Romanos 12 y Efesios 4, consulta también nuestro artículo sobre los dones espirituales.

«Empero hay repartimiento de dones; mas el mismo Espíritu es… Empero a cada uno le es dada manifestación del Espíritu para provecho.»

1 Corintios 12:4, 7

¿Qué es un don del Espíritu?

La palabra griega que usa Pablo con frecuencia es járisma, que viene de járis, gracia. Un don es, por tanto, un regalo de gracia: no se compra, no se merece, no se produce con esfuerzo humano. Dios lo da libremente, según su voluntad, para el bien común. Esto nos protege de dos errores: el orgullo, que presume de los dones como si fueran logros personales, y la envidia, que desprecia el propio don por desear el de otro.

Es importante distinguir entre los dones y el fruto del Espíritu. El fruto (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza, según Gálatas 5:22-23) es el carácter de Cristo formado en todos los creyentes. Los dones son capacidades distribuidas de forma diversa. Una persona puede tener dones notables y, sin embargo, carecer de fruto; por eso Pablo coloca el capítulo del amor, 1 Corintios 13, justo en medio de su enseñanza sobre los dones.

Los siete dones según Isaías 11

El profeta Isaías anunció que sobre el Mesías, el renuevo del tronco de Isaí, reposaría el Espíritu de Jehová: «espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová» (Isaías 11:2). La tradición cristiana antigua, especialmente la católica y la ortodoxa, siguiendo la traducción griega y latina de este pasaje, enumera siete dones: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.

Sabiduría: permite ver la vida desde la perspectiva de Dios y valorar las cosas según su verdadero peso. Entendimiento: ayuda a comprender con mayor profundidad las verdades de la fe. Consejo: guía para tomar decisiones rectas y orientar a otros. Fortaleza: da valentía para perseverar en el bien y resistir la tentación y la adversidad. Ciencia: permite reconocer la mano de Dios en la creación y usar las cosas de manera correcta. Piedad: despierta un amor filial hacia Dios y un trato fraterno con los demás. Temor de Dios: no es miedo servil, sino reverencia amorosa que nos aleja de lo que ofende al Señor.

Estos dones describen, en primer lugar, la plenitud del Espíritu en Jesucristo, y luego la obra del Espíritu en cada creyente que vive unido a Él. Son dones de santificación que moldean la vida interior.

Las manifestaciones del Espíritu en 1 Corintios 12

En 1 Corintios 12:8-10, Pablo enumera nueve manifestaciones del Espíritu, que muchas iglesias, en particular las pentecostales y carismáticas, conocen como los dones del Espíritu Santo:

Palabra de sabiduría

Una capacidad dada por el Espíritu para aplicar la verdad de Dios a una situación concreta, especialmente en momentos de decisión o conflicto. Recordemos a Salomón ante las dos mujeres que reclamaban al mismo niño, o a los apóstoles en el concilio de Jerusalén (Hechos 15).

Palabra de ciencia o conocimiento

Comprensión de verdades espirituales o de circunstancias que no se conocían por medios naturales, siempre para edificación. Jesús mostró algo semejante al hablar con la mujer samaritana sobre su vida (Juan 4).

Fe

No se refiere a la fe salvadora que todo creyente tiene, sino a una confianza extraordinaria para creer que Dios hará algo específico en una situación difícil. Es la fe que mueve montañas, que sostiene a una comunidad en la prueba y que se atreve a emprender obras grandes para Dios.

Dones de sanidades

Pablo habla en plural, lo que sugiere diversidad de sanidades: físicas, emocionales y espirituales. Jesús sanó a muchos, y los apóstoles continuaron esa obra en su nombre. Hoy muchas comunidades oran por los enfermos y dan testimonio de la acción de Dios, al tiempo que valoran el trabajo de médicos y profesionales de la salud como parte de su providencia.

Operaciones de milagros

Intervenciones de Dios que sobrepasan el curso ordinario de la naturaleza y que muestran su poder y su compasión. En Hechos vemos a Pedro levantando a Tabita y a Pablo sobreviviendo a la mordedura de una víbora en Malta.

Profecía

Según 1 Corintios 14:3, «el que profetiza, habla a los hombres para edificación, y exhortación, y consolación». En el Nuevo Testamento, la profecía no añade nuevas Escrituras, sino que comunica un mensaje de parte de Dios para fortalecer, animar y consolar a la iglesia. Debe ser examinada a la luz de la Palabra (1 Tesalonicenses 5:20-21).

Discernimiento de espíritus

Capacidad para distinguir si algo procede de Dios, de la naturaleza humana o de influencias contrarias a Dios. Es especialmente valioso en tiempos de confusión, para proteger a la comunidad de engaños.

Géneros de lenguas

En Pentecostés, los discípulos hablaron en otras lenguas y personas de muchas naciones los oyeron anunciar las maravillas de Dios en su propio idioma (Hechos 2). En Corinto, Pablo habla también de lenguas que edifican a quien ora y que, en la reunión pública, requieren interpretación.

Interpretación de lenguas

El don complementario que permite comprender y comunicar el sentido de lo dicho en lenguas, para que toda la iglesia sea edificada. Pablo insiste en que en la congregación todo se haga «decentemente y con orden» (1 Corintios 14:40).

¿Siguen vigentes los dones hoy?

Con respeto a la diversidad de la Iglesia, vale la pena reconocer que existen diferentes posiciones. Algunas tradiciones enseñan que ciertos dones extraordinarios, como las lenguas o la profecía, tuvieron una función especial en la época apostólica y cesaron con la conclusión del Nuevo Testamento. Otras, como las iglesias pentecostales, carismáticas y muchas comunidades de renovación dentro de iglesias históricas, creen que todos los dones siguen activos hoy. Y muchas iglesias sostienen posiciones intermedias, abiertas a la obra del Espíritu pero cautelosas ante los excesos.

Más allá de estas diferencias, la mayoría de los cristianos coinciden en tres puntos: el Espíritu Santo sigue obrando poderosamente, los dones deben ejercerse con amor y orden, y todo debe ser examinado a la luz de las Escrituras. Este espíritu ecuménico nos permite aprender unos de otros sin descalificarnos.

El propósito de los dones

La Biblia es clara: los dones no son para exhibirse, ni para crear jerarquías espirituales, ni para obtener ganancias. Son «para provecho», es decir, para el bien de todos. Pablo compara a la Iglesia con un cuerpo en el que cada miembro tiene una función distinta y todos se necesitan. El ojo no puede decir a la mano «no te necesito». Del mismo modo, ningún don es superior a los demás en valor, aunque algunos sean más visibles.

Los dones también tienen una dimensión misionera. En Hechos, el poder del Espíritu impulsó a los discípulos a ser testigos de Cristo en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. Los dones abren puertas para anunciar el Evangelio y mostrar la compasión de Dios.

El amor, el camino más excelente

Justo antes del famoso capítulo del amor, Pablo escribe: «Procurad, pues, los mejores dones; mas aun yo os muestro un camino más excelente» (1 Corintios 12:31). Luego advierte que, aunque hablara lenguas humanas y angélicas, tuviera profecía, entendiera todos los misterios y tuviera toda la fe, sin amor nada sería. El amor es la atmósfera en la que los dones cumplen su propósito. Un don usado sin amor puede herir; un don usado con amor sana y edifica.

Cómo buscar y ejercitar los dones

Ora con sencillez: Jesús prometió que el Padre dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan (Lucas 11:13). Pide a Dios que te llene de su Espíritu y te use para bendecir a otros. Estudia la Palabra: los dones se ejercen dentro de los límites de la Escritura. Sirve en tu comunidad: muchas veces los dones se descubren sirviendo, no esperando. Busca acompañamiento: los pastores y creyentes maduros pueden ayudarte a discernir y a crecer. Cultiva el fruto: la humildad, la paciencia y el amor son la mejor protección contra el orgullo espiritual. Acepta la corrección: todo don puede ejercerse mejor con el tiempo.

Advertencias necesarias

Lamentablemente, algunas personas han usado la invocación de los dones para manipular, controlar o lucrarse. La Biblia nos enseña a examinar los frutos. Un verdadero movimiento del Espíritu glorifica a Jesucristo, respeta la dignidad de las personas, promueve la santidad, produce unidad y está en armonía con la Palabra. Si una supuesta manifestación genera miedo, dependencia de un líder, presión económica o división, es necesario detenerse y discernir.

Oración por la llenura del Espíritu

Espíritu Santo, ven y llena mi vida. Dame los dones que tú quieras para servir a tu Iglesia y anunciar a Jesucristo. Forma en mí el fruto del amor, la paciencia y la humildad. Guárdame del orgullo y de la envidia. Que todo lo que hagas a través de mí sea para edificación de otros y para la gloria del Padre. Amén.