¿Qué es el ecumenismo?
La palabra «ecumenismo» viene del griego oikoumene, «la tierra habitada», el mundo entero. Se usa para describir el esfuerzo de los cristianos de distintas iglesias por buscar la unidad que Cristo pidió al Padre. El ecumenismo no pretende borrar las diferencias ni crear una religión mezclada, sino reconocer lo que ya nos une en Cristo, dialogar con respeto sobre lo que nos separa, orar juntos y servir juntos al mundo.
«Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste.»
Juan 17:20-21
Jesús oró por la unidad de sus seguidores la noche antes de morir, y dio la razón: «para que el mundo crea». Las divisiones entre cristianos debilitan el testimonio del Evangelio; la unidad lo fortalece.
Una historia de divisiones y reencuentros
La Iglesia de los primeros siglos confesó una sola fe en los grandes concilios, como Nicea (325) y Calcedonia (451). Sin embargo, con el tiempo surgieron separaciones: tras Calcedonia se apartaron las iglesias orientales antiguas, como la copta, la armenia y la siríaca; en 1054 se produjo el cisma entre Oriente y Occidente; y en el siglo XVI la Reforma dio origen a las iglesias luteranas, reformadas y anglicanas, a las que siguieron bautistas, metodistas, pentecostales y muchas otras.
El movimiento ecuménico moderno suele fecharse en la Conferencia Misionera Mundial de Edimburgo, en 1910, donde los misioneros constataron que las divisiones confundían a los pueblos a los que anunciaban a Cristo. En 1948 se fundó en Ámsterdam el Consejo Mundial de Iglesias, que hoy reúne a más de 350 iglesias protestantes, ortodoxas, anglicanas y otras. La Iglesia católica se comprometió con el ecumenismo en el Concilio Vaticano II, con el decreto Unitatis Redintegratio de 1964. Ese mismo año, el papa Pablo VI y el patriarca Atenágoras se abrazaron en Jerusalén, y en 1965 levantaron las excomuniones mutuas de 1054.
Frutos del diálogo
El diálogo ha dado frutos concretos. En 1999, la Iglesia católica y la Federación Luterana Mundial firmaron la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación, reconociendo un consenso básico sobre el tema que había dividido a la cristiandad occidental en el siglo XVI; después se adhirieron metodistas, reformados y anglicanos. Muchas iglesias reconocen mutuamente el bautismo realizado con agua en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. En 2017, católicos y luteranos conmemoraron juntos los 500 años de la Reforma. Y en noviembre de 2025, líderes de muchas tradiciones se reunieron para celebrar los 1,700 años del Credo de Nicea, que confiesan juntos.
Formas de ecumenismo
Ecumenismo espiritual: orar por la unidad y con otros cristianos, como en la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que se celebra cada año del 18 al 25 de enero en el hemisferio norte. Ecumenismo del diálogo: teólogos de distintas iglesias estudian juntos las Escrituras y la tradición para comprender mejor sus acuerdos y desacuerdos. Ecumenismo práctico: iglesias diferentes colaboran en ayuda humanitaria, defensa de la vida y la dignidad, traducción de la Biblia, cuidado de la creación y promoción de la paz. Ecumenismo de la sangre: expresión usada para recordar que los perseguidores no distinguen entre cristianos de distintas iglesias; los mártires de hoy nos unen.
Unidad no es uniformidad
La unidad cristiana no exige que todos piensen igual en todo. Pablo compara la Iglesia con un cuerpo de muchos miembros diferentes (1 Corintios 12). Las diferencias en el culto, la organización o la forma de expresar la fe pueden ser riquezas. Al mismo tiempo, el ecumenismo honesto no esconde las diferencias reales en temas como la autoridad en la Iglesia, los sacramentos o la interpretación de ciertos textos. El amor permite hablar de ellas con verdad y respeto, sin descalificar al otro.
Cómo vivir el ecumenismo en tu ciudad
Ora por los cristianos de otras iglesias y por sus pastores. Conoce a creyentes de otras tradiciones y escucha su experiencia de fe. Participa en celebraciones conjuntas, como la Semana de Oración por la Unidad o encuentros de Pentecostés. Colabora en obras de servicio con otras iglesias del barrio. Habla con respeto de las demás iglesias, evitando caricaturas y burlas. Afirma lo esencial: la fe en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, muerto y resucitado por nosotros.
Este sitio es ecuménico: escribe con respeto hacia todas las tradiciones cristianas, y cuando hay diferencias entre ellas, las presenta con equilibrio. Puedes leer las noticias más recientes de encuentros y colaboraciones entre iglesias en esta misma página y en Buenas noticias, y conocer la historia de la Iglesia en Historia bíblica.
«Solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados a una misma esperanza de vuestra vocación: Un Señor, una fe, un bautismo, Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.»
Efesios 4:3-6
Oración por la unidad de los cristianos
Señor Jesucristo, que oraste para que todos seamos uno, perdona nuestras divisiones, nuestro orgullo y nuestras palabras duras contra otros hermanos. Danos humildad para escuchar, valentía para buscar la verdad y amor para caminar juntos. Que la unidad de tu Iglesia sea un testimonio para que el mundo crea. Amén.
La unidad es, en último término, un don de Dios que recibimos en la oración.