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Evangelizar a las naciones

La Gran Comisión sigue vigente: anunciar con amor y respeto que Jesucristo es el Señor y que en él hay perdón y vida nueva.

«Por tanto, id, y doctrinad a todos los gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.»

Mateo 28:19

El mensaje del Evangelio

  1. Dios te ama

    Fuiste creado para vivir en comunión con él (Juan 3:16).

  2. El pecado separa

    Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23).

  3. Cristo murió y resucitó

    Él pagó el precio y venció la muerte (1 Corintios 15:3-4).

  4. Recíbelo por fe

    Si confiesas con tu boca y crees en tu corazón, serás salvo (Romanos 10:9).

¿Qué es evangelizar?

Evangelizar es compartir el Evangelio, es decir, la «buena noticia» de Jesucristo. La palabra viene del griego euangelion, que en el mundo antiguo se usaba para anunciar una victoria o el nacimiento de un rey. Para los cristianos, la mejor noticia de la historia es que Dios nos ama, que Jesucristo murió por nuestros pecados y resucitó, y que todo el que cree en Él recibe perdón y vida eterna. Evangelizar no es imponer una religión ni ganar discusiones, sino invitar a otros a conocer a Jesús con respeto, amor y verdad.

«Por tanto, id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.»

Mateo 28:19-20

La Gran Comisión

Antes de ascender al cielo, Jesús dio a sus discípulos una misión que se conoce como la Gran Comisión. No les pidió solo que hicieran creyentes, sino discípulos: personas que aprenden a vivir como Jesús. Y lo hizo con una promesa: «yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo». En Hechos 1:8, Jesús describió el alcance de esa misión: Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra. Es decir, desde lo cercano hasta lo lejano. Esta misión es la razón de ser de este sitio: predicar el Evangelio a las naciones.

El mensaje del Evangelio

Aunque puede explicarse de muchas maneras, el corazón del Evangelio contiene unas verdades esenciales. Dios nos creó y nos ama. Fuimos hechos a su imagen para vivir en comunión con Él. El pecado nos separó de Dios. «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:23). Jesucristo es la solución de Dios. Él vivió sin pecado, murió en la cruz en nuestro lugar y resucitó al tercer día (1 Corintios 15:3-4). Somos salvos por gracia, mediante la fe. No por nuestras obras, sino como un regalo de Dios (Efesios 2:8-9). Estamos invitados a responder. Arrepentirnos, creer en Jesús y seguirle como Señor.

«Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud.»

Romanos 10:9-10

El ejemplo de Jesús

Jesús es el mejor modelo de evangelización. Se acercaba a las personas donde estaban: a los pescadores junto al lago, a la samaritana junto al pozo, a Zaqueo en un árbol, a Nicodemo de noche. Escuchaba, hacía preguntas, respondía a necesidades concretas y hablaba con palabras sencillas y parábolas de la vida diaria. Nunca obligó a nadie a seguirle, pero invitaba con claridad: «Venid a mí». Su compasión por las multitudes, «porque estaban derramados y esparcidos como ovejas que no tienen pastor» (Mateo 9:36), lo movía a enseñar, sanar y alimentar.

Maneras de compartir tu fe

Con tu vida. Jesús dijo: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16). La coherencia, la honestidad y el amor abren puertas que las palabras solas no abren. Con tu testimonio. Contar lo que Dios ha hecho en tu vida es una de las formas más poderosas de evangelizar; nadie puede discutir tu experiencia. Puedes compartir tu testimonio en este sitio. Con preguntas. Preguntar a alguien qué piensa de Dios, qué le da esperanza o qué le preocupa abre conversaciones sinceras. Con la Palabra. Comparte un versículo, un Salmo o un artículo que te haya ayudado. Todo el contenido de este sitio puede compartirse libremente con fines de evangelización. Con servicio. Ayudar a un vecino, visitar a un enfermo o apoyar a una familia necesitada muestra el amor de Cristo. Con hospitalidad. Una comida en casa, una invitación a un culto o a un grupo pequeño son grandes oportunidades. En internet. Las redes sociales permiten compartir esperanza con personas de todo el mundo; hazlo con respeto y sin polémicas innecesarias.

Consejos prácticos

Ora primero. Pide a Dios que prepare los corazones y te dé oportunidades. Escucha más de lo que hablas. Interésate sinceramente por la persona. Sé sencillo. Evita palabras religiosas difíciles. Sé respetuoso. Pedro aconseja responder «con mansedumbre y reverencia» (1 Pedro 3:15). No tengas miedo de decir «no sé». Puedes buscar la respuesta y volver a conversar. No presiones. La conversión es obra del Espíritu Santo; tu tarea es sembrar y regar (1 Corintios 3:6). Acompaña. Si alguien quiere seguir a Jesús, ayúdale a leer la Biblia, a orar y a encontrar una comunidad.

Evangelizar a la familia y los amigos

A menudo es más difícil hablar de Cristo con quienes están más cerca. Conocen nuestras fallas y a veces reaccionan con desconfianza. Aquí el testimonio de vida es fundamental: la paciencia, el perdón y la humildad hablan fuerte. Ora con constancia por tus seres queridos, aprovecha los momentos naturales —una enfermedad, una pérdida, una celebración— y no te desanimes si no ves resultados pronto. Muchos padres han visto a sus hijos volver a Dios después de años de oración.

La misión a las naciones

El Evangelio nació en Jerusalén y en pocos siglos llegó a Europa, África y Asia. Hoy hay cristianos en todos los países del mundo. Sin embargo, todavía existen miles de pueblos con muy poco acceso al Evangelio y cientos de lenguas sin una sola porción de la Biblia. Organizaciones de traducción bíblica, misioneros y medios cristianos trabajan para que cada persona pueda escuchar el mensaje en su propio idioma. Puedes participar orando, apoyando misiones y compartiendo el Evangelio en tu entorno. Lee también nuestro artículo Esperanza para las naciones y las buenas noticias de la labor evangelística en el mundo.

Los primeros cristianos

El libro de los Hechos muestra cómo se expandió el Evangelio. Después de Pentecostés, Pedro predicó y tres mil personas creyeron. Felipe explicó Isaías 53 a un funcionario etíope en un camino del desierto. Pablo viajó por el Mediterráneo, predicó en sinagogas, plazas y hasta en el Areópago de Atenas, adaptando su lenguaje a cada público sin cambiar el mensaje. Priscila y Aquila enseñaban en su casa. Los creyentes perseguidos que huían de Jerusalén «iban por todas partes anunciando la palabra» (Hechos 8:4). El Evangelio avanzó no solo por los apóstoles, sino por cristianos comunes que hablaban de Jesús en su vida diaria.

«Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud a todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego.»

Romanos 1:16

Una oración sencilla para quien quiere recibir a Cristo

Si al leer esto sientes el deseo de seguir a Jesús, puedes orar con tus propias palabras o con esta oración: «Señor Jesús, reconozco que he pecado y necesito tu perdón. Creo que moriste por mis pecados y resucitaste. Te recibo como mi Salvador y Señor. Ayúdame a seguirte cada día. Amén». Luego busca una iglesia, lee la Biblia y cuéntaselo a alguien. Puedes leer más en ¿Ha entregado su vida a Cristo?.

Oración por la evangelización

Señor de la mies, envía obreros a tu mies. Dame valor para hablar de ti con amor y sabiduría, y una vida que respalde mis palabras. Abre los corazones de mi familia, mis amigos y mis vecinos. Bendice a los misioneros y a quienes traducen tu Palabra. Que todas las naciones conozcan a Jesucristo. Amén.

Respuestas a objeciones frecuentes

«Todas las religiones son iguales». Todas buscan respuestas, pero el cristianismo afirma algo único: que Dios mismo vino a buscarnos en Jesucristo y que la salvación es un regalo, no un premio. «Si Dios es bueno, ¿por qué hay sufrimiento?». Es una pregunta seria; la Biblia no la esquiva, y muestra a un Dios que sufrió con nosotros en la cruz. «La Biblia está llena de errores». Invita a la persona a leer un Evangelio por sí misma. «Soy demasiado malo para Dios». Jesús vino precisamente por los pecadores; lee con ella Soy pecador: ¿seré aceptado por Dios?.

Recuerda que no evangelizas solo: el Espíritu Santo va delante de ti, convence los corazones y da las palabras en el momento oportuno (Juan 16:8; Lucas 12:12).

Cada conversación cuenta.