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Alabanzas

«Todo lo que respira alabe a JAH». Cánticos de la Biblia e himnos clásicos de la Iglesia para adorar a Dios en casa, en familia y en comunidad.

Cánticos de la Biblia

«Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría: venid ante su acatamiento con regocijo. Reconoced que Jehová él es Dios: él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con reconocimiento, por sus atrios con alabanza: alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno: para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.»

Salmo 100 — Cantad alegres a Dios

«Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente, echando en la mar al caballo y al que en él subía. Jehová es mi fortaleza, y mi canción, y hame sido por salud: éste es mi Dios, y a éste engrandeceré; Dios de mi padre, y a éste ensalzaré.»

Éxodo 15:1-2 — Cántico de Moisés

«Entonces María dijo: engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador. Porque ha mirado a la bajeza de su criada; porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre.»

Lucas 1:46-49 — Cántico de María (Magníficat)

«Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria.»

Isaías 6:3 — El canto de los serafines

«Que decían en alta voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza.»

Apocalipsis 5:12 — Digno es el Cordero

Himnos clásicos

Himnos de dominio público que la Iglesia ha cantado durante generaciones.

En español

Castillo fuerte es nuestro Dios

Martín Lutero (1529) · traducción de Juan Bautista Cabrera (s. XIX)

Castillo fuerte es nuestro Dios,
defensa y buen escudo;
con su poder nos librará
en este trance agudo.
Con furia y con afán
acósanos Satán;
por armas deja ver
astucia y gran poder;
cual él no hay en la tierra.

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!

Reginald Heber (1826) · traducción de Juan Bautista Cabrera (s. XIX)

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! Señor omnipotente,
siempre el labio mío loores te dará;
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! te adoro reverente,
Dios en tres personas, bendita Trinidad.

En inglés

Amazing Grace

John Newton (1779)

Amazing grace! How sweet the sound
That saved a wretch like me!
I once was lost, but now am found;
Was blind, but now I see.

’Twas grace that taught my heart to fear,
And grace my fears relieved;
How precious did that grace appear
The hour I first believed.

Through many dangers, toils and snares,
I have already come;
’Tis grace hath brought me safe thus far,
And grace will lead me home.

Holy, Holy, Holy

Reginald Heber (1826)

Holy, holy, holy! Lord God Almighty!
Early in the morning our song shall rise to thee;
Holy, holy, holy! merciful and mighty!
God in three Persons, blessed Trinity!

A Mighty Fortress Is Our God

Martin Luther (1529) · tr. Frederick H. Hedge (1853)

A mighty fortress is our God,
A bulwark never failing;
Our helper He amid the flood
Of mortal ills prevailing.
For still our ancient foe
Doth seek to work us woe;
His craft and power are great,
And, armed with cruel hate,
On earth is not his equal.

It Is Well with My Soul

Horatio G. Spafford (1873)

When peace, like a river, attendeth my way,
When sorrows like sea billows roll;
Whatever my lot, Thou hast taught me to say,
It is well, it is well with my soul.

Blessed Assurance

Fanny J. Crosby (1873)

Blessed assurance, Jesus is mine!
O what a foretaste of glory divine!
Heir of salvation, purchase of God,
Born of His Spirit, washed in His blood.

This is my story, this is my song,
Praising my Savior all the day long.

Doxology

Thomas Ken (1674)

Praise God, from whom all blessings flow;
Praise Him, all creatures here below;
Praise Him above, ye heavenly host;
Praise Father, Son, and Holy Ghost.

Cómo vivir una vida de alabanza

Alaba con gratitud

Nombra cada día tres motivos para dar gracias. «Entrad por sus puertas con reconocimiento» (Salmo 100:4).

Alaba en la prueba

Pablo y Silas cantaban himnos a medianoche en la cárcel (Hechos 16:25). La alabanza fortalece la fe.

Alaba en familia

Canten juntos un salmo o un himno antes de comer o de dormir.

Alaba con tu vida

Hacedlo todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31): el trabajo, el servicio y el amor también son adoración.

¿Qué es la alabanza según la Biblia?

Alabar es reconocer y celebrar quién es Dios y lo que ha hecho. En la Biblia, la alabanza no es un adorno del culto, sino una respuesta natural de la criatura ante su Creador. El libro de los Salmos, el cancionero de Israel, termina con la invitación: «Todo lo que respira alabe a Jah». El hebreo tiene varias palabras para la alabanza: halal, celebrar con entusiasmo, de donde viene «Aleluya»; yadah, alabar con las manos extendidas; zamar, cantar con instrumentos; todah, dar gracias; y barak, bendecir, a veces arrodillándose. La alabanza bíblica involucra la voz, el cuerpo, los instrumentos, la mente y el corazón.

Jesús enseñó que Dios busca adoradores que le adoren «en espíritu y en verdad» (Juan 4:23-24). No basta con cantar hermosas canciones: la alabanza que agrada a Dios nace de un corazón sincero y se refleja en una vida coherente.

Breve historia de la música en la Iglesia

Los primeros cristianos cantaban salmos, himnos y cánticos espirituales (Colosenses 3:16). Algunos pasajes del Nuevo Testamento, como Filipenses 2:6-11, podrían ser himnos de las primeras comunidades. En los siglos siguientes surgió el canto llano o gregoriano en Occidente y la rica tradición bizantina en Oriente. La Reforma del siglo XVI impulsó el canto congregacional en la lengua del pueblo: Martín Lutero compuso himnos como «Castillo fuerte es nuestro Dios». En el siglo XVIII, Isaac Watts y Charles Wesley escribieron miles de himnos. Johann Sebastian Bach firmaba muchas de sus obras con las iniciales SDG, Soli Deo Gloria, «solo a Dios la gloria», el mismo lema de este sitio. En el siglo XIX nacieron los himnos evangelísticos de Fanny Crosby y los cantos espirituales afroamericanos. En el siglo XX surgieron el gospel, los coros pentecostales y, desde los años setenta, la música de alabanza y adoración contemporánea. En América Latina, compositores como Marcos Witt y Jesús Adrián Romero, entre muchos otros, llevaron la alabanza en español a millones de personas.

La alabanza que vence

La Biblia muestra el poder de la alabanza en momentos difíciles. Cuando el rey Josafat enfrentó a un gran ejército, puso cantores delante de las tropas que alababan diciendo: «Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre», y Dios dio la victoria (2 Crónicas 20:21-22). Pablo y Silas, azotados y encadenados en Filipos, cantaban himnos a medianoche, y un terremoto abrió las puertas de la cárcel (Hechos 16:25-26). La alabanza no es una fórmula mágica, pero cambia nuestra mirada: pasamos de mirar el problema a mirar a Dios.

«Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría: venid ante su acatamiento con regocijo. Reconoced que Jehová él es Dios: él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con reconocimiento, por sus atrios con alabanza: alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno: para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.»

Salmo 100:1-5

Cómo elegir la música de alabanza

Letra bíblica: que lo que se canta sea fiel a la Palabra de Dios. Centrada en Dios: que exalte a Dios y no al cantante. Comprensible: que la congregación pueda entenderla y cantarla. Variedad: himnos antiguos y cantos nuevos; la Biblia invita a cantar «cántico nuevo» sin despreciar la herencia recibida. Excelencia y sencillez: preparar bien la música sin convertir el culto en un espectáculo.

Puedes conocer las noticias más recientes de la música cristiana, premios y conciertos en nuestra sección Música cristiana, y leer más sobre el significado de las palabras que cantamos en Aleluya y Hosanna.

Alabar en la vida diaria

La alabanza no se limita al domingo. Puedes empezar el día con un salmo, cantar mientras trabajas, poner música cristiana en el camino o agradecer a Dios antes de dormir por tres cosas concretas del día. El salmista dijo: «Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza será siempre en mi boca» (Salmo 34:1). Así, toda la vida se convierte en un cántico para Dios.

Y cuando no tengas palabras, recuerda que el Espíritu Santo intercede por nosotros con gemidos indecibles (Romanos 8:26). Aun un corazón cansado puede alabar a Dios en silencio.