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Episodio 23 de 34

Jonás y Nínive

Pasaje
Jonás 1–4
Protagonistas
Jonás, los marineros, los ninivitas
Lugar
Gat-hefer, Jope, el mar, Nínive
Época
Siglo VIII a. C.

La historia de Jonás es una de las más conocidas y sorprendentes de la Biblia. Muchos la recuerdan por el gran pez que se tragó al profeta, pero el verdadero centro del libro no es el pez, sino el corazón de Dios. Es la historia de un profeta que huyó de su misión, de una ciudad enemiga que se arrepintió y de un Dios cuya misericordia es más grande que los prejuicios humanos. Jesús mismo se refirió a Jonás como una señal de su muerte y resurrección.

¿Quién era Jonás?

Jonás, hijo de Amitai, era un profeta de Gat-hefer, en Galilea, que vivió en el siglo VIII a. C. Además de su libro, se le menciona en 2 Reyes 14:25, donde profetizó que el rey Jeroboam II restauraría las fronteras de Israel. Era, por tanto, un profeta respetado, cuyo mensaje anterior había sido favorable a su nación. Su nombre significa «paloma».

«Levántate, y ve a Nínive»

Dios dio a Jonás una misión inesperada:

«Levántate, y ve a Nínive, ciudad grande, y pregona contra ella; porque su maldad ha subido delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Joppe; y halló un navío que partía para Tarsis; y pagando su pasaje entró en él, para irse con ellos a Tarsis de delante de Jehová.»

Jonás 1:2-3

Nínive era la gran capital del imperio asirio, uno de los imperios más crueles de la antigüedad. Los asirios eran conocidos por su violencia contra los pueblos conquistados, y pocas décadas después destruirían el reino del norte de Israel. Para un israelita, ir a predicar a Nínive era como ir a la capital del enemigo.

Jonás se levantó, pero no para ir a Nínive, sino para huir en dirección contraria. Nínive estaba al este; Jonás bajó a Jope, en la costa, y se embarcó hacia Tarsis, en el extremo occidental del mundo conocido, probablemente en el sur de España. El texto repite que Jonás «descendió»: a Jope, al barco, al fondo de la nave. Huir de Dios es siempre un camino descendente.

La tormenta

Dios envió un gran viento sobre el mar, y se levantó una tempestad tan fuerte que el barco estaba a punto de romperse. Los marineros tuvieron miedo, cada uno clamó a su dios y arrojaron la carga al mar. Mientras tanto, Jonás dormía profundamente en el fondo de la nave. El capitán lo despertó: «¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios».

Los marineros echaron suertes para saber quién era el culpable, y la suerte cayó sobre Jonás. Él confesó: «Hebreo soy, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo la mar y la tierra». Irónicamente, el profeta que huía confesó al Dios del mar en medio del mar. Jonás les pidió que lo arrojaran al agua. Los marineros, que eran paganos, intentaron primero remar hacia tierra para salvarlo, mostrando más compasión que el propio profeta. Al final, clamaron a Jehová pidiendo perdón y lo arrojaron al mar. La tempestad se calmó al instante, y los marineros temieron a Jehová, le ofrecieron sacrificio e hicieron votos.

En el vientre del gran pez

«»

Jonás 1:17

La Biblia no dice que fuera una ballena, sino «un gran pez» preparado por Dios. El pez no fue un castigo, sino un medio de salvación: libró a Jonás de ahogarse. Desde el vientre del pez, Jonás oró. Su oración, en el capítulo 2, es un salmo de gratitud lleno de imágenes de las profundidades: «Las aguas me rodearon hasta el alma, rodeóme el abismo; la ova se enredó a mi cabeza». Y termina con una confesión central de toda la Biblia: «La salvación pertenece a Jehová». Entonces Dios habló al pez, y este vomitó a Jonás en tierra.

Segunda oportunidad

«Y fue palabra de Jehová segunda vez a Jonás». Dios le dio una nueva oportunidad con el mismo mensaje. Esta vez, Jonás fue a Nínive. La ciudad era tan grande que se necesitaban tres días para recorrerla. Jonás entró un día de camino y proclamó un mensaje muy breve: «De aquí a cuarenta días Nínive será destruida».

El arrepentimiento de Nínive

Lo que ocurrió fue asombroso. «Y los hombres de Nínive creyeron a Dios». Proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio, desde el mayor hasta el menor. Cuando la noticia llegó al rey, este se levantó de su trono, se quitó su manto, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. Ordenó que todos, incluso los animales, ayunaran y clamaran a Dios con fuerza, y que cada uno se convirtiera de su mal camino y de la violencia que había en sus manos: «¿Quién sabe si se volverá y arrepentirá Dios, y se apartará del furor de su ira, y no pereceremos?».

Dios vio sus obras, que se convirtieron de su mal camino, y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo. Fue quizás el mayor avivamiento de la historia bíblica: toda una ciudad pagana se volvió a Dios con la predicación de un profeta reacio.

El enojo de Jonás

Pero Jonás no se alegró. Se enojó muchísimo. Y entonces reveló por qué había huido al principio:

«Y oró a Jehová, y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me precaví huyendo a Tarsis: porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo a enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.»

Jonás 4:2

Jonás no huyó por miedo a los ninivitas, sino porque conocía la misericordia de Dios y no quería que se extendiera a sus enemigos. Prefería morir antes que ver a Nínive perdonada. Dios le preguntó con paciencia: «¿Haces tú bien en enojarte tanto?».

La calabacera

Jonás salió de la ciudad, se hizo una enramada y se sentó a esperar lo que sucedería con Nínive. Dios hizo crecer una calabacera que le dio sombra, y Jonás se alegró mucho. Pero al día siguiente, Dios envió un gusano que la secó, y luego un viento solano y un sol ardiente. Jonás, desfallecido, volvió a desear la muerte, enojado por la planta.

Entonces Dios le dio la lección final. Jonás tenía compasión de una planta que no había cultivado y que en una noche nació y en otra pereció. ¿Y no tendría Dios compasión de Nínive, aquella gran ciudad, donde había más de ciento veinte mil personas que no sabían discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales? El libro termina con esta pregunta abierta, sin la respuesta de Jonás. Es como si la pregunta se dirigiera al lector.

Lugares de la historia

Mapa de los lugares mencionados: Gat-hefer, Jope, NíniveMar MediterráneoNíniveGat-heferJope100 km
Mapa de los lugares de este episodio. Ubicaciones aproximadas; datos cartográficos: Natural Earth (dominio público).

Gat-hefer: aldea de Galilea, cerca de Nazaret, ciudad natal de Jonás. Siglos después, Jesús crecería a pocos kilómetros de allí.

Jope: antiguo puerto del Mediterráneo, hoy Jaffa, parte de Tel Aviv. Allí, siglos después, Pedro recibiría la visión que lo llevó a predicar a los gentiles (Hechos 10).

Tarsis: un lugar lejano hacia el occidente; muchos lo identifican con Tartessos, en el sur de España.

Nínive: capital de Asiria, a orillas del río Tigris, frente a la actual Mosul, en Irak. Sus ruinas se encuentran en los montículos de Kuyunjik y Nebi Yunus.

Datos interesantes

La tumba de Jonás: la tradición situaba su sepulcro en Nebi Yunus, en Mosul. La mezquita que lo albergaba fue destruida por el grupo Estado Islámico en 2014.

Leído en Yom Kipur: la tradición judía lee el libro de Jonás en la tarde del Día de la Expiación, por su mensaje de arrepentimiento y misericordia.

Todos obedecen menos el profeta: en el libro obedecen a Dios el viento, el mar, los marineros, el pez, los ninivitas, la planta y el gusano; solo Jonás se resiste.

Un sermón de cinco palabras: en hebreo, el mensaje de Jonás a Nínive tiene solo cinco palabras, y produjo el arrepentimiento de toda una ciudad.

Un libro misionero: Jonás muestra que el amor de Dios alcanza a todas las naciones, incluso a los enemigos.

Lecciones para nuestra vida

No podemos huir de Dios. Dios da segundas oportunidades. La salvación pertenece a Jehová. Dios puede transformar a los que consideramos imposibles. Nuestros prejuicios pueden impedirnos compartir el Evangelio. La misericordia de Dios es más amplia que la nuestra: Él ama también a nuestros enemigos. Debemos alegrarnos cuando otros se arrepienten.

Camino a Jesús

Cuando algunos le pidieron una señal, Jesús respondió: «como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches» (Mateo 12:40). La historia de Jonás anticipa la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Pero Jesús añadió: «he aquí más que Jonás en este lugar» (Mateo 12:41). Jonás huyó de su misión; Jesús la aceptó por completo. Jonás no quería que sus enemigos fueran perdonados; Jesús oró por quienes lo crucificaban. Jonás fue arrojado al mar para calmar la tormenta y salvar a los marineros; Jesús entregó su vida para salvarnos a todos. Y el Evangelio de Jesús, como el mensaje de Jonás, es para todas las naciones.

En el próximo episodio conoceremos a tres profetas del siglo VIII: Oseas, Amós y Miqueas.

Oración

Señor, perdóname por las veces que he huido de lo que me pides. Gracias porque me das una segunda oportunidad. Líbrame de los prejuicios que me impiden desear la salvación de otros. Dame un corazón como el tuyo, clemente y piadoso, que se alegre cuando alguien se vuelve a ti. La salvación pertenece a ti. Amén.